lunes, 23 de noviembre de 2015

Pujilí cuna de grandes artesanos



Manos hábiles van dibujando con pinceles y acuarelas de encendidos colores, sobre plumas de aves y cuero de borrego. Ese el material original que  Diego Olmos utiliza como sus lienzos. Él demuestra el arte que lleva en sus manos, plasmando en sus obras lo que más le encanta: la flora y fauna de Ecuador. Como él hay muchos otros artesanos en Pujilí. Allí la creatividad sobra y es por esto que se ha caracterizado por ser tierra de arte y  cultura, cuna de grandes artistas. 

En la ciudad del cantón Pujilí existen locales artesanales como, El gallo azul, Taller Punguil, Cerámica Caliza, Tovafred y Ceramica Olmos, todos con distintas artesanías que le distinguen a cada uno por el diseño y su ingenio a la hora de elaborarlas.


Al ingresar en el taller “CerámicasOlmos” los turistas en su rostro marcan una sonrisa, y es que en su galería de arte se encuentra un sin número de artesanías, que causan muchas emociones.  Máscaras talladas en madera, juguetes de barro y separadores de libros que causan asombro. 

Hay familias como los hermanos  Olmos, Escobar, Caiza, Caillagua, Comina, Changuluisas, Chicaiza, Pintzha,  Sailema, que son miembros activos en el cantón. Pero a diferencia de Olmos ellos solo se dedican a realizar obras en barro  como: gallos, perros, caballos o cruces elaborados en esta tierra son ya reconocidas a nivel nacional.  “Nosotros  queremos que nuestro arte sea reconocido a nivel mundial, pedimos apoyo de las autoridades para que este oficio crezca y sea llevado al extranjero”  Victor Caillagua. 

Hay antropólogos e historiadores que mencionan en sus libros a Diego Olmos. Él es la 5ta generación de artistas o artesanos del cantón Cotopaxi. Pujilí tiene 163 años de cantonización, cada generación tarda 40 años en madurar,  hace doscientos años hubo una manifestación de arte o alguien que hizo artesanía en Pujilí  que en quichua significa posada de juguetes de barro. 

 “Mi afición por este trabajo comenzó a partir de los 5 años,  donde en registros fotográficos, me encuentro inmiscuido en el taller de mi abuelo  trabajando con mi padre”, recuerda.  El señor Olmos aparte de tener una profesión universitaria Ing. En administración y marketing optó por dejar su carrera profesional y dedicarse de lleno a las artesanías por  su pasión y vocación.

La gratitud del cliente es la satisfacción más grande que se  puede llegar a tener, en el caso del separador de página, el que los lleven en sus libros y corra el rumor de donde los compraron para que  lleguen más clientes, es lo que satisface el trabajo del artesano. Por medio de e-mails  que le llega a su correo electrónico de felicitaciones asegura que es la mayor gratificación que puede llegar a tener.  
Olmos ha ido innovando sus trabajos generación tras generación, la primera generación pintaba con los dedos con pigmentos de flores, la segunda  innovó un poco y utilizo la anilina, la tercera el esmalte, cuarta la pintura acrílica y la quinta a la que pertenece Diego Olmos utilizan pinturas acrílicas satinadas e inclusive oleos para sus trabajos. La innovación y el aporte de cada generación le han puesto una marca, un sello a “Cerámica Olmos”  para estar a la vanguardia en cuanto a las exigencias del cliente.  

Turista Europea.

En el año 2000 una turista francesa llegó hasta el local de artesanías Olmos. Diego nos cuenta que la emoción de esta turista era evidente, sus ojos brillaban y su alegría rebozaba. Debería tener una firma en sus trabajos por más pequeños que sean” habrían sido las palabras de la francesa, la turista salió del local y regreso con una pluma, la cual ella utilizaba como un separador de libros, me entrego y me pidió que le dibuje un Cotopaxi, desde entonces cerámica Olmos tiene su firma.


Olmos entro a la universidad y en una investigación que realizó descubrió que en un estudio de mercado los europeos leen de 7 a 8 libros por año. A partir del 2001 empezó a desarrollar la técnica  de pintar sobre la pluma. La turista se fue contenta con su pluma dibujada un Cotopaxi. “Ahí nace y comienzo a realizar los separadores de libros” aseguró Diego Olmos.

Su familia ayuda.

Adriana Pallo, esposa de Diego Olmos es quién pone a secar  las plumas llenas de colores y grandes dibujos, después las empaca y están listar para ser puestas a la venta “estoy muy orgullosa del trabajo que realiza, ver como cada día crece y crea su propio estilo, ver como con esfuerzo y perseverancia ha llegado a tener una hermosa familia, yo siempre le apoyo”, manifiesta.

 Anthony  y Daniel Olmos, son sus hijos quienes ya desde pequeños se encuentran imitando a su padre, mientras él se despista un momento los pequeños cogen las acuarelas, pinceles, una cerámica sin pintar y a ponerle pintura por donde más puedan.  Para Diego su familia es su motivo de luchar día a día, verlos sonreír es su mayor satisfacción.




Estas artesanías ya tienen que estar en sus hogares o separando las páginas de sus textos preferidos. Los costos de las figuras dependen de su tamaño y tiempo  van desde los 50  ctvs hasta los 1200 dólares, los clientes que acuden siempre se llevan una, dos hasta tres bueno Mario Viera “si por mí fuera me llevaría todo pero también me hace falta espacio y compro lo que más me gusta para darle más vida a mi hogar.

La familia Olmos es muy conocida en el cantón Pujilí por ser grandes artesanos sus padres heredaron las habilidades artísticas  de su abuelo. Pasaban los años  fueron desempeñándose  más así consiguiendo mejorar sus trabajos manuales empleando mejores técnicas, se destacan pintando cuadros, elaborando artesanías en barro, tallando madera para conseguir mascaras de figuras de animales.




Cada 1 y 2 de septiembre, se realiza una feria en el parque central del cantón donde todos los artesanos exponen sus mejores obras a los turistas. Alrededor de 1500 a 3000 turistas se estima que acudieron este año generando grandes ganancias en el cantón.


“Nosotros generamos ingresos, un empleado público espera a que le paguen a  fin de mes, el turismo atrae a la gente a disfrutar de las artesanías", añade Olmos. Pujilí juntamente con sus lugares turísticos como la Laguna del Quilotoa o las festividades del danzante atraen el turismo así como las artesanías, que es un fenómeno único.

 ÉL turista viene a dejar dinero en un lugar, entonces también generamos fuentes de dinero para el país y para la región.  “Muchos artesanos pintan en el Ecuador igual o mejor que mi trabajo pero en Cerámica Olmos le damos la categoría de separador de página a la pluma o cuero de borrego” concluyo Olmos.