Manos hábiles van dibujando con
pinceles y acuarelas de encendidos colores, sobre plumas de aves y cuero de
borrego. Ese el material original que Diego
Olmos utiliza como sus lienzos. Él demuestra el arte que lleva en sus manos,
plasmando en sus obras lo que más le encanta: la flora y fauna de Ecuador. Como
él hay muchos otros artesanos en Pujilí. Allí la creatividad sobra y es por
esto que se ha caracterizado por ser tierra de arte y cultura, cuna de grandes artistas.
En la ciudad del cantón Pujilí
existen locales artesanales como, El gallo azul, Taller Punguil, Cerámica
Caliza, Tovafred y Ceramica Olmos, todos con distintas artesanías que le
distinguen a cada uno por el diseño y su ingenio a la hora de elaborarlas.
Al ingresar en el taller “CerámicasOlmos” los turistas en su rostro marcan una sonrisa, y es que en su galería
de arte se encuentra un sin número de artesanías, que causan muchas emociones. Máscaras talladas en madera, juguetes de barro
y separadores de libros que causan asombro.
Hay familias como los hermanos
Olmos, Escobar, Caiza, Caillagua,
Comina, Changuluisas, Chicaiza, Pintzha, Sailema, que son miembros activos en el
cantón. Pero a diferencia de Olmos ellos solo se dedican a realizar obras en
barro como: gallos, perros, caballos o
cruces elaborados en esta tierra son ya reconocidas a nivel nacional. “Nosotros
queremos que nuestro arte sea reconocido a nivel mundial, pedimos apoyo
de las autoridades para que este oficio crezca y sea llevado al extranjero” Victor Caillagua.
Hay antropólogos e historiadores
que mencionan en sus libros a Diego Olmos. Él es la 5ta generación de artistas
o artesanos del cantón Cotopaxi. Pujilí tiene 163 años de cantonización, cada
generación tarda 40 años en madurar, hace doscientos años hubo una manifestación de
arte o alguien que hizo artesanía en Pujilí que en quichua significa posada de juguetes de
barro.
“Mi afición por este trabajo comenzó a partir
de los 5 años, donde en registros
fotográficos, me encuentro inmiscuido en el taller de mi abuelo trabajando con mi padre”, recuerda. El señor Olmos aparte de tener una profesión
universitaria Ing. En administración y marketing
optó por dejar su carrera profesional y dedicarse de lleno a las artesanías por
su pasión y vocación.
La gratitud del cliente es la
satisfacción más grande que se puede
llegar a tener, en el caso del separador de página, el que los lleven en sus
libros y corra el rumor de donde los compraron para que lleguen más clientes, es lo que satisface el
trabajo del artesano. Por medio de e-mails
que le llega a su correo electrónico de felicitaciones asegura que es la
mayor gratificación que puede llegar a tener.
Olmos ha ido innovando sus
trabajos generación tras generación, la primera generación pintaba con los
dedos con pigmentos de flores, la segunda
innovó un poco y utilizo la anilina, la tercera el esmalte, cuarta la
pintura acrílica y la quinta a la que pertenece Diego Olmos utilizan pinturas
acrílicas satinadas e inclusive oleos para sus trabajos. La innovación y el
aporte de cada generación le han puesto una marca, un sello a “Cerámica Olmos” para estar a la vanguardia en cuanto a las
exigencias del cliente.
Turista Europea.
En el año 2000 una turista
francesa llegó hasta el local de artesanías Olmos. Diego nos cuenta que la
emoción de esta turista era evidente, sus ojos brillaban y su alegría rebozaba.
Debería tener una firma en sus trabajos por más pequeños que sean” habrían sido
las palabras de la francesa, la turista salió del local y regreso con una
pluma, la cual ella utilizaba como un separador de libros, me entrego y me
pidió que le dibuje un Cotopaxi, desde entonces cerámica Olmos tiene su firma.
Olmos entro a la universidad y
en una investigación que realizó descubrió que en un estudio de mercado los
europeos leen de 7 a 8 libros por año. A partir del 2001 empezó a desarrollar
la técnica de pintar sobre la pluma. La
turista se fue contenta con su pluma dibujada un Cotopaxi. “Ahí nace y
comienzo a realizar los separadores de libros” aseguró Diego Olmos.
Su familia ayuda.
Adriana Pallo, esposa de Diego
Olmos es quién pone a secar las plumas
llenas de colores y grandes dibujos, después las empaca y están listar para ser
puestas a la venta “estoy muy orgullosa del trabajo que realiza, ver como cada
día crece y crea su propio estilo, ver como con esfuerzo y perseverancia ha
llegado a tener una hermosa familia, yo siempre le apoyo”, manifiesta.
Anthony y Daniel Olmos, son sus hijos quienes ya desde
pequeños se encuentran imitando a su padre, mientras él se despista un momento
los pequeños cogen las acuarelas, pinceles, una cerámica sin pintar y a ponerle
pintura por donde más puedan. Para Diego
su familia es su motivo de luchar día a día, verlos sonreír es su mayor satisfacción.
Estas artesanías ya tienen que
estar en sus hogares o separando las páginas de sus textos preferidos. Los
costos de las figuras dependen de su tamaño y tiempo van desde los 50 ctvs hasta los 1200 dólares, los clientes que
acuden siempre se llevan una, dos hasta tres bueno Mario Viera “si por mí fuera
me llevaría todo pero también me hace falta espacio y compro lo que más me
gusta para darle más vida a mi hogar.
La familia Olmos es muy
conocida en el cantón Pujilí por ser grandes artesanos sus padres heredaron las
habilidades artísticas de su abuelo. Pasaban
los años fueron desempeñándose más así consiguiendo mejorar sus trabajos
manuales empleando mejores técnicas, se destacan pintando cuadros, elaborando
artesanías en barro, tallando madera para conseguir mascaras de figuras de
animales.
Cada 1 y 2 de septiembre, se
realiza una feria en el parque central del cantón donde todos los artesanos
exponen sus mejores obras a los turistas. Alrededor de 1500 a 3000 turistas se
estima que acudieron este año generando grandes ganancias en el cantón.
“Nosotros generamos ingresos,
un empleado público espera a que le paguen a
fin de mes, el turismo atrae a la gente a disfrutar de las artesanías",
añade Olmos. Pujilí juntamente con sus lugares turísticos como la Laguna del Quilotoa o las festividades del danzante atraen el turismo así como las artesanías,
que es un fenómeno único.
ÉL turista viene a dejar dinero en un lugar,
entonces también generamos fuentes de dinero para el país y para la región. “Muchos artesanos pintan en el Ecuador igual
o mejor que mi trabajo pero en Cerámica Olmos le damos la categoría de
separador de página a la pluma o cuero de borrego” concluyo Olmos.


